viernes, 2 de septiembre de 2016

Mi delirio sobre el chimborazo.


                                             
















                                                              SIMÓN BOLÍVAR.


"Yo venía envuelto en el manto de Iris,
desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco 
al Dios de las aguas.
Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, 
y quise subir al atalaya del Universo. 
Busqué las huellas de La Condamine y de Humboldt 
seguílas audaz, nada me detuvo; 
llegué a la región glacial, 
el éter sofocaba mi aliento. 
Ninguna planta humana había hollado la corona diamantina 
que pusieron las manos de la Eternidad 
sobre las sienes excelsas del dominador del los Andes. 
Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, 
ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, 
ha surcado los ríos y los mares, 
ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes; 
la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, 
y el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad. 
Belona ha sido humillada por el resplandor de Iris, 
¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? 
Sí podré! Y arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí, 
que me parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt, 
empañando los cristales eternos que circuyen el Chimborazo. 
Llego como impulsado por el genio que me animaba, 
y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento: 
tenía a mis pies los umbrales del abismo.

Un delirio febril embarga mi mente; 
me siento como encendido por un fuego extraño y superior. 
Era el Dios de Colombia que me poseía.

De repente se me presenta el Tiempo 
bajo el semblante venerable de un viejo cargado
con los despojos de las edades: 
ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano…

«Yo soy el padre de los siglos, 
soy el arcano de la fama y del secreto, 
mi madre fue la Eternidad; 
los límites de mi imperio los señala el Infinito; 
no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la Muerte; 
miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente. 
¿Por qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? 
¿Crees que es algo tu Universo? 
¿Que levantaros sobre un átomo de la creación, es elevaros? 
¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a mis arcanos? 
¿Imagináis que habéis visto la Santa Verdad? 
¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? 
Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano».

Sobrecogido de un terror sagrado, 
«¿cómo, ¡oh Tiempo! —respondí— 
no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? 
He pasado a todos los hombres en fortuna, 
porque me he elevado sobre la cabeza de todos. 
Yo domino la tierra con mis plantas; 
llego al Eterno con mis manos; 
siento las prisiones infernales bullir bajo mis pasos; 
estoy mirando junto a mí rutilantes astros, los soles infinitos; 
mido sin asombro el espacio que encierra la materia, 
y en tu rostro leo la Historia de lo pasado y los pensamiento s del Destino».

«Observa —me dijo—, 
aprende, conserva en tu mente lo que has visto, 
dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico, 
del Universo moral; 
no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres».

El fantasma desapareció.

Absorto, yerto, por decirlo así, 
quedé exánime largo tiempo, 
tendido sobre aquel inmenso diamante que me servía de lecho. 
En fin, la tremenda voz de Colombia me grita; 
resucito, me incorporo, 
abro con mis propias manos los pesados párpados: 
vuelvo a ser hombre, y escribo mi delirio."

sábado, 27 de agosto de 2016

Amor mio, mi amor .........

                               

                                                         



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Amor mío, mi amor, amor hallado                                                     
de pronto en la ostra de la muerte. 
Quiero comer contigo, estar, amar contigo, 
quiero tocarte, verte. 

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo 
los hilos de mi sangre acostumbrada, 
lo dice este dolor y mis zapatos 
y mi boca y mi almohada. 

Te quiero, amor, amor absurdamente, 
tontamente, perdido, iluminado, 
soñando rosas e inventando estrellas 
y diciéndote adiós yendo a tu lado. 

Te quiero desde el poste de la esquina, 
desde la alfombra de ese cuarto a solas, 
en las sábanas tibias de tu cuerpo 
donde se duerme un agua de amapolas. 

Cabellera del aire desvelado, 
río de noche, platanar oscuro, 
colmena ciega, amor desenterrado, 

voy a seguir tus pasos hacia arriba, 
de tus pies a tu muslo y tu costado.


martes, 23 de agosto de 2016

MITO U’WA








 AL PRINCIPIO, el universo estaba conformado por dos esferas: un mundo de arriba de luz cálida y seca y un mundo de debajo de oscuridad húmeda y vació -. Vino después el movimiento y los mundos de abajo y de arriba se mezclaron, y como resultado de esta mezcla surgió el mundo intermedio, el mundo de arriba es blanco, el mundo de abajo es rojo, de la mezcla se formaron el mundo azul y amarillo. Los mundos Ye arriba y de abajo son indestructibles. Pero, por el contrario el mundo intermedio solo puede existir si se mantiene esos dos mundos originales. Los hombres habitan en el mundo intermedio, y allí la vida fue creada a partir de los materiales que pertenecen a los dioses del mundo de arriba y de abajo. Estos materiales están almacenados en distintas esferas, y son por lo general lagos de colores. Todo lo que existe en el mundo paso a través de esta esfera durante el momento de su creación y en ese ase paso tomó todas sus propiedades. El mundo de arriba, blando, es el lugar donde habita el agua pura y el mundo terrenal se presenta con las montañas cubiertas de nieve. Al interior del mundo amarillo se encuentran las propiedades de las enfermedades y el rojo es el mundo de la fertilidad y de la sangre menstrual. El barro es el material de las que están hechos todos estos elementos, los guardan los dioses en distintas esferas. Los dioses chamanicos viajeros robaron por medio de engaños el barro que se encontraba en estas esferas y lo llevaron al mundo intermedio, el mundo de los hombres. Por lo tanto todos los seres y las cosas del mundo intermedio terrenal poseen todo lo esencial para la vida, de la misma fuente y por procedimientos similares, todos los seres están compuestos por una misma materia. Así, no existe diferencia entre los seres vivos que habitan en el mundo intermedio, toda la naturaleza, todos los seres del mundo intermedio, incluyendo al hombre, reciben estos regalos de los dioses. RUKWA, el sol estuvo pensando. Debía mandar el calor del sol y el agua de los lagos del mundo de arriba, al mundo intermedio, para que allí las semillas crecieran. Lo que descubrió RUKWA era que a pesar de que todo ya había sido creado, el mundo todavía no había sido puesto en movimiento, con el propósito de lograrlo, mezclo el calor del sol con el agua de los lagos y puso entonces en movimiento el proceso de la vida y de la muerte en el mundo intermedio.